Esta es una entrevista realizada al por entonces Concejal y Presidente de la Comisión de Seguridad del Concejo Municipal de la Ciudad de Rosario, Diego Giuliano, a fines de 2016 en donde cuenta cuál es la actualidad política y social de la ciudad, como se convive con la inseguridad y el narcotráfico y cuál es responsabilidad del gobierno socialista en estas problemáticas.
“LA
LABOR DEL GOBIERNO SOCIALISTA HA SIDO SUMAMENTE NEGATIVA EN MATERIA DE
SEGURIDAD”
Los sucesos de violencia, robos, narcotráfico y
asesinatos vividos actualmente en la ciudad de Rosario nos afectan a todos los
ciudadanos. La cantidad de muertos en los últimos tiempos por esta problemática
es muy grande, por lo tanto la urgencia con la que se debe resolver es primordial.
Diego Giuliano, concejal y presidente de la Comisión de
Seguridad nos da su punto de vista sobre el origen, los responsables y como debe
actuar la sociedad ante esta grave problemática.
¿Cuáles cree que son
los factores y las causas del problema de la inseguridad?
DG: Son muchas
las causas, la verdad cuando uno lo ve desde el Consejo Municipal puede ver la
ciudad desde otra mirada, otra perspectiva. El problema más allá de lo que
significa la violencia y el delito es algo que no termina nunca y que siempre
ha existido. En Rosario se han triplicado los índices de homicidios en relación
a la ciudad de Córdoba por ejemplo, que es parecida a nosotros, y se duplicaron
los homicidios en relación a la media nacional. Por lo tanto, estamos en un
punto crítico, en una cifra de homicidios que está como instalada en un punto
muy alto, que tiene como causas, en primer lugar, la perforación que ha tenido
la ciudad en materia de narcotráfico. El narcotráfico ha incidido mucho en
muchos barrios, se ha dejado que la ruta de la droga pase por Rosario, eso es
una decisión de los narcos, pero también es una decisión de parte de las
autoridades de no contrarrestarlo de una manera eficaz. La ruta de la droga no
pasa por Rosario porque le gusta Rosario, pasa por Rosario porque aquí es más
fácil, acá bajaron la guardia, esto significa que quedaron muchísimos cabos
sueltos en el mercado de la droga en la ciudad, que esta abastecido por un
peaje en esta ruta de la droga y esto ha generado disputa en los territorios,
en los barrios, por quien controla los mercados. La droga se metió en los
barrios, se metió en el futbol, se metió en las hinchadas de fútbol y se metió
en la sociedad y además no sólo la droga, sino los vendedores de droga que
están disputando esto, esto le dio una violencia muy particular a la ciudad.
Hay que agregar que la fuerza policial hace muchos años que ha dejado de ser
conducida eficazmente por el gobierno de la provincia, el gobierno dejó que las
cosas sucedan, autonomizó la policía, se rompió la cadena de mando policial, se
puso preso al jefe de policía y no se depuro la fuerza. Reamente la labor del
gobierno socialista ha sido sumamente negativa en todo esto.
Con respecto al
narcotráfico, cuando comparan a Rosario con Medellín. ¿Cree que
se ha llegado a ese punto?
DG: Yo creo que
están dadas las condiciones para que lleguemos, pero no hemos llegado a ese
punto, lo que sucede es que ni siquiera se tiene que pensar en llegar a un
escenario similar. Medellín hoy ya no es la Medellín de aquella década de los
80 y 90 en dónde la intervención de los mercaderes de la droga era enorme,
hablo de Pablo Escobar. Rosario hoy tiene condiciones desfavorables, pero que
pueden ser resueltas, que pueden ser contrarrestadas por un poder del Estado
que esté más presente, que se ocupe de la rehabilitación y recuperación de
adictos, que corte los caminos de la droga, que corte la ruta de la droga, que
impida la impunidad que hay en esto, impunidad que tiene que ver con la
liberación de zona, con condenas que no se cumplen, y con Poder Judicial muy
débil como respuesta frente al problema que tenemos. Ahora este panorama es
reversible, perfectamente reversible, es una decisión política revertirlo,
sucede que no se toma.
O sea que la justicia
no está actuando correctamente…
DG: Yo creo que
no es sólo la justicia, porque aquí hay una justicia que está en medio de un
proceso de reforma, que se quedó en un medio salto, con un medio salto se cae
al abismo. La justicia tiene un déficit operativo muy grande y además tiene una
idea en algunos sectores de abolicionismo de la pena, no ya de garantismo,
porque es más bien de un Estado bobo que la verdad que perjudica mucho el tema
de premio y castigo que tiene la sociedad, y agreguemos que la policía es parte
del problema. La policía no comparte el problema porque no ayuda a resolverlo
sino al contrario, es socia, una parte, por supuesto. Siempre hay que dejar en
claro que no se generaliza, que hay mayor participación en los delitos en los
poderes del Estado, pero no es general, siempre hay grupos que son de buena fe
y quieren el bien común.
La sociedad desprotegida, ¿como debe actuar?
DG: La sociedad
tuvo dos reacciones muy potentes en los últimos tiempos, que fueron las dos
marchas multitudinarias. Esas dos marchas tenían razón, todo lo que pasaba era
terrible, el gobierno miraba para el costado, el gobierno provincial dice que
la culpa era de otro lado, siempre de otro lado, nunca propia, cuando en
realidad la responsabilidad de la seguridad es del gobierno de la
provincia y del gobernador. El gobierno nacional tampoco había intervenido en
Santa Fe, y ahora estamos frente a una intervención federal. La constitución
dice que la intervención federal puede ser a pedido del presidente, con acuerdo
del Congreso,
a requisición de las autoridades de Rosario, a pedido de las autoridades provinciales.
Y esto es más bien un pedido que hicieron las autoridades provinciales por
impotencia, por incapacidad de manejar la inseguridad. Entonces,
las dos marchas significaron un darse cuenta colectivo del problema. También
disparó otras cuestiones como la emergencia de seguridad en Rosario, un
proyecto mío,
que hacía cinco años que estaba dormido y a partir de las marchas se aprobó.
¿Piensa que las
fuerzas federales pueden mejorar la situación?
DG: Son
necesarias las fuerzas federales. Nosotros creemos que es un alivio, es como
una aspirina que le damos al sistema. Las fuerzas federales vienen a aliviar la
hinchazón que tiene la ciudad de Rosario por la violencia y el delito. No resuelven
los problemas de fondo, vienen y se van, porque son fuerzas de fronteras. A
veces,
la frontera se corre a Rosario y acá tenés tráfico de armas, contrabando,
narcotráfico, que esos son delitos de frontera, y por eso vienen las fuerzas
federales. Pero yo creo que hay que ponerlas en su lugar, son un paliativo,
duran un tiempo determinado, necesitamos que haya más control e
investigación criminal y que no solamente patrullen, porque en Rosario lo que
la gente pide es que patrullen, y eso es pedir muy poco para una fuerza federal
que tiene alto impacto en la investigación.
Los barras bravas, ¿qué lugar ocupan?
DG: Están los
barras bravas
y los hinchas, hay muchas categorizaciones de simpatizantes pero hay una
sola definición, los barras bravas no son simpatizantes, los barras bravas son
personas que utilizan un club para cometer delitos. Se apropian de una bandera,
una pasión, un sueño deportivo para cometer delitos en forma sistemática, a
través de la violencia, el narcotráfico, y el robo. Entonces es un negocio, no se
trata de simpatizantes, ni hinchas, ni nada. Es
más bravo que barra, y en Rosario ha tenido gran influencia, porque el
narcotráfico ha perforado esos lugares, sabiendo que son lugares dónde se
utiliza una pasión y se la está enmascarando, se está maquillando una realidad
criminal muy fuerte.
No tiene nada que ver con el fútbol, el fútbol es la excusa. Lo que
estamos reclamando acá es mayor intervención del Estado. Nosotros propusimos
una Agencia de Convivencia y Seguridad en el deporte para esta ciudad, que la
intendenta no aceptó. También
pedimos coordinación con un área de seguridad deportiva que tiene la
provincia. La intendenta trata de no meterse en problemas, pero, todos los
problemas de los rosarinos son también del municipio, entonces,
ella no se mete en problemas y lo que hace es meternos a todos más en
problemas.
Roberto
Seifert

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