Gobierno Abierto: La transparencia del Estado
Participación de la ciudadanía, transparencia y responsabilidad son algunas de las ventajas que propone este sistema.

Es claro que el internet y la informática están ya muy presentes en nuestras vidas y en todos los ámbitos que conocemos. El gobierno abierto podría decirse que es una mezcla entre el gobierno y la divulgación mediante los medios digitales de todas sus funciones para mantener informados y presentes a los ciudadanos.
Cecilia Güemes, presidenta del Gigapp (Grupo de Investigación en Gobierno, Administración y Política en Iberoamérica), sostiene que existe una brecha que parece haberse abierto recientemente en la infranqueable “caja negra” del Estado. Una brecha por la que comienzan a filtrarse crecientes demandas de apertura, de transparencia en la gestión; de participación en la elaboración de políticas estatales, locales y municipales; de rendición de cuentas y responsabilización por el uso de los recursos públicos. “La tecnología puede producir profundos cambios culturales en presencia de voluntad política”, aseguró.
En diálogo con el Diario El Litoral, Cecilia Güemes explicó que el gobierno abierto es un nuevo paradigma en la gestión pública. Esta filosofía recoge muchas iniciativas que existían, y lo que viene hacer aquí es aglutinarlas en una idea más integrada y realizada. Quizás se lo conoce como tal por estar más difundido en el ámbito anglosajón: primero en Reino Unido y en Estados Unidos, con Obama. Se trata de una nueva forma de pensar la relación entre las administraciones públicas, los actores políticos y las ciudadanías. Es aquí donde la ciudadanía debe tomar especial protagonismo: no sirve separar o escindir esferas, hay que hacerlas dialogar. Hay que localizarlo, generar nuevas normativas y pautas de comportamientos que estén a favor de la transparencia y de la publicación de datos. Además de la participación ciudadana en la acción colectiva.
También indicó que esta nueva filosofía ha recibido el impulso decisivo generado por la disponibilidad de herramientas web 2.0, que hacen posible una comunicación de doble vía entre gobierno y ciudadanía. El fondo del asunto es cómo recuperamos el vínculo entre Estado y ciudadanía, un vínculo debilitado, enojado y con escasa confianza. En términos nacionales se habla de un 30% de confianza, en comparación con porcentajes internacionales. Esto no significa que las TICs sean condición necesaria para imponer esta modalidad de gestión. El contenido de Gobierno Abierto se lo da quien lo asuma. Inclusive, podría concebirse que un gobierno se abra a la participación e involucramiento de la ciudadanía sin la mediación de herramientas informáticas.
Participación de la ciudadanía, transparencia y responsabilidad son algunas de las ventajas que propone este sistema.
Es claro que el internet y la informática están ya muy presentes en nuestras vidas y en todos los ámbitos que conocemos. El gobierno abierto podría decirse que es una mezcla entre el gobierno y la divulgación mediante los medios digitales de todas sus funciones para mantener informados y presentes a los ciudadanos.
Cecilia Güemes, presidenta del Gigapp (Grupo de Investigación en Gobierno, Administración y Política en Iberoamérica), sostiene que existe una brecha que parece haberse abierto recientemente en la infranqueable “caja negra” del Estado. Una brecha por la que comienzan a filtrarse crecientes demandas de apertura, de transparencia en la gestión; de participación en la elaboración de políticas estatales, locales y municipales; de rendición de cuentas y responsabilización por el uso de los recursos públicos. “La tecnología puede producir profundos cambios culturales en presencia de voluntad política”, aseguró.
En diálogo con el Diario El Litoral, Cecilia Güemes explicó que el gobierno abierto es un nuevo paradigma en la gestión pública. Esta filosofía recoge muchas iniciativas que existían, y lo que viene hacer aquí es aglutinarlas en una idea más integrada y realizada. Quizás se lo conoce como tal por estar más difundido en el ámbito anglosajón: primero en Reino Unido y en Estados Unidos, con Obama. Se trata de una nueva forma de pensar la relación entre las administraciones públicas, los actores políticos y las ciudadanías. Es aquí donde la ciudadanía debe tomar especial protagonismo: no sirve separar o escindir esferas, hay que hacerlas dialogar. Hay que localizarlo, generar nuevas normativas y pautas de comportamientos que estén a favor de la transparencia y de la publicación de datos. Además de la participación ciudadana en la acción colectiva.
También indicó que esta nueva filosofía ha recibido el impulso decisivo generado por la disponibilidad de herramientas web 2.0, que hacen posible una comunicación de doble vía entre gobierno y ciudadanía. El fondo del asunto es cómo recuperamos el vínculo entre Estado y ciudadanía, un vínculo debilitado, enojado y con escasa confianza. En términos nacionales se habla de un 30% de confianza, en comparación con porcentajes internacionales. Esto no significa que las TICs sean condición necesaria para imponer esta modalidad de gestión. El contenido de Gobierno Abierto se lo da quien lo asuma. Inclusive, podría concebirse que un gobierno se abra a la participación e involucramiento de la ciudadanía sin la mediación de herramientas informáticas.
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